En este mundo post postmoderno o como los especialistas convengan en llamarlo, lo importante no es el contenido del saber sino el dónde está ese saber y reconocer qué posibilidades de acción se abren ante nosotros al entrar en contacto con ese contenido.
Un mundo nuevo exige un marco conceptual nuevo y es nuestra idea -incentivados por las declaraciones de Josefina Ludmer- el cuestionar hasta el concepto mismo de Literatura. Sería interesante discutir qué o quiénes podrían delimitar ese concepto y si es necesario hacer de él un concepto cerrado.
Cuando -cada vez más- las series de Tinianov se amplían e interactúan, no podemos encerrarnos en conjuntos finitos y aislados. Nuestro saber tiende a la hibridación, a lo múltiple, y no es bueno colocar rótulos que nos enceguezcan o condicionen nuestras innumerables posibilidades de comprender y expresarnos. Entonces, tal vez, un motor holísticamente diseñado nos dirá qué leer, cuándo, para qué,... Y podremos ser el tipo de lectores que vamos perfilando, siempre en construcción, tanto como pertenecer -momento a momento- a pequeños 'clubes de lectores' que insolentemente se modifican y permean, cada uno con un código y un corpus específicos -siempre mutando, como la historia misma-.
Ninguna lectura es ingenua ni pasa por nosotros sin dejar rastro. Siempre se decanta en nuestro ser lo esencial de los diversos mundos a los que accedemos al leer. Por otro lado, el desarrollo tecnológico actual nos permite leer "de corrido", "de a saltos", "transversalmente", ... Lo importante es. como decía Borges, disfrutar de la lectura.
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